La alta gerencia de Google ha anunciado una "directiva roja" que exige que todos los productos principales de Google, incluidos aquellos con más de 1.000 millones de usuarios, integren tecnología de inteligencia artificial generativa en los próximos meses. La inteligencia artificial fue originalmente la ventaja de Google, pero con la aparición de ChatGPT de OpenAI, causó mucha ansiedad dentro de Google. Ahora, Google emitió esta directiva para intentar alcanzar a ChatGPT, transformar la empresa y mantenerse competitiva. Por ejemplo, Google anunció en marzo que los creadores de la plataforma de video de YouTube pronto podrán usar tecnología de IA para cambiar de vestuario virtualmente. A largo plazo, puede que no importe que OpenAI haya robado el protagonismo en los últimos meses, porque Google tiene una acumulación muy profunda en esta área. La empresa ha estado utilizando el aprendizaje automático para impulsar su negocio publicitario, al tiempo que incorpora la IA en productos clave para el consumidor como Gmail y Google Fotos. Pero muchos también temen que la IA generativa tenga algunos riesgos, lo que hace que Google se muestre reacio a lanzar estas tecnologías al mercado. Por ejemplo, en el mercado de búsqueda, los chatbots parecen ser capaces de proporcionar una respuesta de un desarrollador, lo cual es inherentemente más arriesgado que responder a un enlace a otro sitio web.